Historia del palo santo

Un legado ancestral que sigue vivo

Desde tiempos remotos, el palo santo ha sido considerado una madera sagrada por las culturas indígenas de América del Sur. Su nombre científico es Bursera graveolens, y crece de forma silvestre en zonas tropicales de países como Perú, Ecuador, Bolivia y parte del norte de Argentina.

🌿 Un árbol con alma

La traducción literal de «palo santo» es «madera sagrada», y no es un nombre casual. Para las comunidades originarias, este árbol representa la conexión entre el mundo terrenal y el mundo espiritual.
Se utiliza tradicionalmente en rituales chamánicos, limpiezas energéticas, ceremonias de sanación y como herramienta para armonizar cuerpo y mente.

🔥 Solo la naturaleza decide cuándo se recolecta

Una de las particularidades más fascinantes del palo santo es que no se tala en vida. El verdadero poder de su aroma y propiedades espirituales surge años después de la muerte natural del árbol, cuando comienza un lento proceso de maduración bajo tierra.
Solo entonces, tras secarse y reposar durante 4 a 10 años, la madera desarrolla sus aceites esenciales y su característico aroma dulce y profundo.

🌎 De tradición ancestral a ritual cotidiano

Durante siglos, su uso fue exclusivo de las comunidades indígenas y chamanes. Hoy, el palo santo se ha extendido por todo el mundo como símbolo de armonía, bienestar y espiritualidad, presente en prácticas como el yoga, la meditación, el mindfulness o la aromaterapia.

Un regalo sagrado que cuidamos con respeto

Nosotros honramos esta tradición. Por eso, nuestro palo santo proviene solo de árboles caídos de forma natural y de proveedores certificados que respetan el ecosistema y las leyes locales.
Así cuidamos no solo el producto, sino también su historia, su esencia y su propósito.